Con la mente en el Aire

‘Sea creativo’, ese posiblemente es el mensaje que quería transmitir la convocatoria de la imaginatón 2014, y no es para menos, si lo que mueve el mundo no son las máquinas, sino las ideas, la creatividad. Pero antes hay que contextualizar: Imaginatón 2014 es una convocatoria que se realiza cada dos años para que profesionales y aficionados del video realicen filminutos (historias que duren un minuto, ni más, ni menos), con un género cinematográfico en específico: Ficción. Entonces la gente se inscribe, crea una historia donde este implícito el tema de ficción y sube un video, cuyas condiciones se limitaban a ser una toma continua (sin cortes ni animaciones) y una claqueta al principio del filme.

A veces sucede que durante algunas charlas, frente al computador, en el bus se le ocurre una historia creativa, retorcida y hasta atractiva, pero cuando le llega el espacio indicado para sacar a flote todas esas ideas que por mucho tiempo se le han ocurrido, justo en ese espacio las ideas tienden a ser esquivas… Sin embargo, con un poco de concentración, cine y libros, algo interesante puede suscitar.

Decidimos, con un grupo de trabajo, afrontar el reto de realizar un filminuto: desafío inédito para algunos, desafío con algo de experiencia para otros. Se podían usar desde celulares con capacidad de grabación, hasta equipos profesionales, pero realmente lo que vale es la idea, la innovación con la que se crea la historia. Así que se nos ocurrió poner la mente en el aire… literalmente.

Tomamos una cámara go pro y la instalamos en un phantom 2 de la línea DJI, un equipo de grabación aérea que te pone las ideas a volar, todo con el patrocinio de la empresa Heliboss Colombia. Con un poco de energía e ideas el dron emprendió el vuelo para poder ver una historia como la vería Dios… desde el cielo. ¿Cómo Dios y tú ven que tu alma se suicida? ¿Y tú, en tu cuerpo sigues en el mundo? En la grabación, el reto era enorme: el dron nos daba la posibilidad de captar cualquier imagen, de manejarse en los espacios reducidos, con un control que desafiaba los vientos pero que el diseño del aparato resistía fuertes enviones y más si era en campo abierto, en un puente peatonal, escenario del filme.

Luego de algunas pruebas todos estábamos listos para la grabación: actores con la misma ropa, extras, director, asistentes… Generalmente en las grabaciones existen una serie de imprevistos que extienden un poco la jornada. La de nosotros fue la cantidad de curiosos que se paraban para ver el phantom volar, lo que generaba que una y otra vez repitiéramos la escena, pues necesitábamos un espacio casual, un escenario rutinario. Pero era casi imposible obviar ese dron que flotaba por encima de las personas, las cuales lo observaban casi como un divertimento. Las familias que pasaban ponían a los niños a ver el aparato, como si fuera una especie de atracción…

Finalmente, con algo de paciencia y de probar uno, dos, tres ángulos y un gran trabajo de edición y post-producción (en donde en ocasiones se halla la magia) se obtuvo un resultado de calidad. Bueno, no somos profesionales de lo audiovisual, pero la idea de poner la mente en el aire, de sacar ideas, de arriesgarnos a realizar tomas con un phantom y experimentar otras tomas, relatos, historias, hacen que este tipo de convocatorias apoyen el arte y la creatividad, que forjen una ciudad llena de cultura y de ideas.

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